Mario Mateos, con tan solo 48 años y sin patologías previas, deja consternada a toda la comunidad educativa del Colegio Santo Ángel en Gijón.

Conmoción en la comunidad educativa del Colegio Santo Ángel por la pérdida de uno de sus profesores de educación Secundaria, Mario Mateos González, que falleció a los 48 años de edad por un infarto fulminante cuando se encontraba de vacaciones en Cataluña. Sus compañeros, impactados por la inesperada noticia, recordaban a Mario con cariño: «Era un profesor muy querido» y lamentaron su fallecimiento «tan joven».

Mateos impartía desde 2001 clases en el colegio Santo Ángel, centro que en el que lo define como una «excelente persona, buen compañero y docente cariñoso y entregado con su alumnado». La institución educativa se ha unido al dolor de su familia con unas tiernas palabras en un comunicado en el que «lamentan profundamente la pérdida» y aseguran unirse «al dolor de su familia».

Begoña Morán, directora del centro, lo define como «un gran compañero» con el que asegura que trabajó codo con codo. «Tengo que agradecerle mucho. Es una gran pérdida». Más de veinte años dedicado a la docencia en el colegio Santo Ángel, fue tutor todos los años y en distintos cursos, «estaba muy entregado a sus alumnos», recuerda Morán, «atendía a las familias desde dónde hiciera falta».

De familia docente

Mario provenía de familia volcada en la docencia, camino que él también siguió. En el colegio Santo Ángel impartía asignaturas de la rama de ciencias, como biología, matemáticas y física y química. Mario Mateos González deja una hija adolescente, a su madre, Nely, a dos hermanos, Bruno y Laura, e infinidad de amigos que lo recordarán para siempre por su bondad y su buen carácter. Su padre, Julio Mateos, el que fuera profesor de Peritos, falleció hace siete años.

Nuestro más sentido pésame a familiares, amigos y compañeros. Descanse en paz.



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