Entrevistamos a Raúl Posadas, persona muy cercana al P. Gago, que nos habla de sus cualidades humanas y virtudes, virtudes que vivió hasta el heroísmo con una vida de entrega, coronada con la edificante aceptación de su dolorosa enfermedad.

¿Cómo fue su relación con el Padre Gago y que legado espiritual le dejó?

Tuve la fortuna de disfrutar una relación muy estrecha con él, por el vínculo familiar que nos unía – era el hermano de mi madre –. Mantuvo siempre una presencia muy intensa en nuestras vidas. Yo diría que era el “alma mater” de la familia y lo sigue siendo, aunque no esté físicamente entre nosotros. Cada encuentro y conversación con él eran luz y guía en nuestras vidas. El legado que nos dejó fue un modelo de ser hombre en la tierra sembrando el Reino de Dios en cada minuto de su vida.

¿Qué anécdotas le marcaron más de su trato íntimo con él?

Yo diría que su exquisito sentido del humor. Siempre tenía en su boca una fina ironía, constantemente acogedora y nunca hiriente. Alegraba las fiestas familiares con pequeños chascarrillos al hilo de esta o aquella anécdota. Tras la cena de Nochevieja, abuelos, padres y nietos hacíamos una fiesta de disfraces, en la que él se disfrazaba con el mismo ahínco e ilusión como el primero de los niños. Su alegría era contagiosa.

¿Cómo surgió la iniciativa de iniciar su proceso de beatificación?

El Padre Gago no dejó impasible a ninguno de quienes se cruzaron con él en el camino. Su vida, sorprendente en cada detalle, se vio culminada con una larga enfermedad en la que dio un testimonio de fe que sorprendió a propios y extraños. A su funeral, celebrado el 24 de diciembre de 2012, acudieron cientos de personas venidas de todas las partes de España. Fueron varias las personas que se pusieron en contacto con la familia solicitando “…algún objeto que hubiera pertenecido al Padre Gago…”. Luis del Olmo lo definió como “…el santo de la radio…”. Antonio García Barbeito decía de él que “Fue la referencia más cercana que tuve de Dios en mi vida”. En otra ocasión diría que “…comprendí lo que era la encarnación del Amor de Dios al conocerle”. Desde el primer momento, existió un sentir general de que había partido al Padre un alma especialmente bendecida por la Gracia de Dios.

Tras una primera consulta al Cardenal Blázquez (arzobispo de Valladolid que conoció personalmente al Padre Gago), éste sugirió la conveniencia de que se recogieran testimonios que pudieran documentar su fama de santidad. Aquel proceso derivó en la recopilación de más de 60 pruebas documentales. En septiembre de 2019 un nutrido grupo de personas, en su mayoría procedentes del mundo de los medios de comunicación, decidieron establecerse como persona jurídica – la Asociación Padre Gago – para constituirse como parte actora y promover ante la diócesis de Valladolid la apertura de su causa. Tras los trámites pertinentes y la petición del «Nihil Obstat» ante la Santa Sede, el Cardenal Arzobispo de Valladolid, abrió la fase diocesana de la causa el 19 de junio de 2021.

¿Qué virtudes en grado heroico considera que vivió?

Son varias las que se me vienen a la cabeza. Comenzaría por su humildad. Siendo un referente en el periodismo católico y en la estructuración de la radio española en general, hizo todo lo posible por pasar siempre desapercibido. Cuenta una amiga muy cercana cómo el Padre Gago le rogó que destruyera una carta de elogio y agradecimiento que le dedicaron sus alumnos de la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense cuando finalizó su actividad docente. En cierta ocasión escribiría: “Si algo bueno tienes, de Dios lo has recibido sin mérito ninguno que debas apropiarte”.

De entre las teologales, destacaría sin duda la fe. Su enfermedad y su muerte son los testimonios más tangibles que he presenciado de una fe inquebrantable y un abandono y confianza plena en el plan que Dios nos traza. El regocijo con que aceptó el plan que Dios tenía para sus últimos años fueron la evidencia más palpable a la que he asistido de una comunión plena con la voluntad del Padre.

¿Cómo supo sublimar sus cualidades humanas?

El P. Gago gozaba de una oratoria elocuente. Su predicación alcanzaba sin esfuerzo el fondo de los corazones. En lo periodístico, alcanzó hitos cuyo legado aún hoy perdura. Destrezas todas ellas merecedoras de honra, que sin embargo, él engalanaba con la virtud que las perfecciona: La humildad. Sus muchas cualidades humanas eran admirables por la discreción con las que las vivía. Nunca manifestó orgullo alguno por sus numerosos éxitos. Se sabía amado infinitamente por Dios y esto le hacía sublime.

¿Qué nos podría decir de su labor evangelizadora en los medios?

El Padre Gago tuvo una intuición visionaria: Construir una gran cadena generalista – la actual COPE – en condiciones de competir con las grandes cadenas ya asentadas, que junto a la actualidad o al entretenimiento, llevara el mensaje del Evangelio a los talleres y a los comercios, a los fogones de las amas de casa, o a los comedores donde las familias se reúnen alrededor de una mesa. Se trataba de “…sacar el Evangelio de las sacristías…”, para meterlo en lo más privado de los hogares. El Padre Gago se inventó un nuevo púlpito, inédito hasta el momento, que lejos de alcanzar algunas decenas de filas de bancos, llegaría a diario a millones de españoles. Además de ser el ideólogo de la cadena, dirigió también Pueblo de Dios, de RTVE. De ahí que en algunos medios (Alfa y Omega) se le haya catalogado como «El Santo de la Radio».

Pero siempre fue ante todo un dominico….

Él siempre dijo que él era “primero, dominico, y luego, periodista”. Al igual que su fundador, Santo Domingo de Guzmán, quiso predicar la Palabra de Dios al mundo – además de a través de los medios – desde una vida en comunidad con hermanos que dedicaran su vida a la oración, al estudio del Evangelio y a la predicación. Así lo manifestó en su último libro póstumo: “Nunca podré agradecerte, Señor, de forma adecuada el don de pertenecer a la Orden de los Predicadores en la que has puesto a mi alcance maestros y profesores sobresalientes, hermanos fenomenales de vida y trabajo apostólico, medios suficientes para ampliar mi formación en otras áreas y disciplinas para mejor servir a la Iglesia, ámbitos de libertad para una mejor maduración de mi personalidad, vida conventual amable y fraterna donde sentirme acogido, respetado y querido y atendido cuando la enfermedad se fijó en mí” (“Gracias, la última palabra”).

¿Cómo afrontó su dolorosa enfermedad?

El Padre Gago vivió cuatro años de un enorme sufrimiento físico con la paz y la serenidad de quien se sabe en manos de Dios y está seguro de que es el camino para la Resurrección. En una ocasión escribiría: “Aún me cuesta, Señor, darte gracias por la enfermedad… Era preciso aprender a vivir el dolor, la soledad, la incapacidad para entender que hacia donde hay que mirar es hacia Ti y en quien hay que pensar es en Ti…. ¿Cómo no darte gracias, Señor Dios de la gloria, si has metido mi insignificante historia en la historia de tu hijo Jesús?”.

Su enfermedad y muerte fueron un testimonio de fe desconcertante para quienes le acompañaron en el último trecho del camino. Cuenta Fr. Manuel González, hermano de su comunidad conventual, cómo compartir la enfermedad del Padre Gago fue un privilegio, ya que aquellos cuatro largos años “…han sido una continua Cátedra de predicación, con su estilo peculiar de delicadeza, prudencia y buen humor.”. El Dr. Carrera, quien le asistió en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid en sus últimos momentos refiere que “…incluso en los momentos finales él siempre era capaz de arrancarte una sonrisa.”. Practicó una generosidad hasta el extremo de ser él quien consolaba a los demás, en lugar de dejarse servir como acreedor de los cuidados extremos que precisaba, llegando incluso a renunciar a la aplicación de medidas médicas extraordinarias “…para que las puedan aprovechar otras personas que las necesitaran más.”.

La enfermedad y muerte del Padre Gago fueron el colofón a un catálogo de virtudes plasmadas de manera inexorable a lo largo y ancho de su vida.

¿Qué testimonios y favores han recibido hasta ahora?

La devoción al Padre Gago se ha extendido con rapidez, al abrigo de la fama de santidad que ya en vida inspiraba entre las personas que le trataron. Son muchos quienes se encomiendan a su intercesión, sabedoras de que disfruta de la gloria del Padre. Su fama de santidad se extiende a lo largo y ancho de nuestra geografía. A la Asociación nos llegan testimonios de personas que están obteniendo favores por su intercesión, desde comunidades religiosas de vida contemplativa, hasta personas seglares que ven en el Padre Gago una guía e inspiración para seguir la senda de Jesús. Creo que tenemos muy cerca del Padre un hombre al que podemos encomendarnos por el ejemplo de virtudes cristianas que nos dio.

¿Cómo se puede colaborar en su causa?

La Asociación Padre Gago es quien asumió la responsabilidad de la actoría de la causa de canonización, que lejos de limitarse a su mero sustento económico, implica una importante labor de difusión de su figura para extender su conocimiento y devoción. Disponemos de una página web (www.padregago.com) donde, amén de información sobre su figura, puede conocerse tanto el proceso de la causa como las distintas formas de contacto. En nuestro correo electrónico (asociacion.padre.gago@gmail.com) atendemos a cuantas personas muestren interés.





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