El puto amo del Auditori 1899

09/08/2021 a las 00:58

CEST

Los hijos de Leo Messi fueron los tres únicos de todos los presentes en el Auditori 1899, reconvertido en un día en el tanatorio 1899, que no aplaudieron el discurso de su padre. Probablemente, como la mayoría de los culés, porque todavía no saben por qué se van de Barcelona.

Messi llegó al campo en olor de multitudes. Como un día de esos que hay partido a media tarde y los turistas y esos culés más radicales esperan a sus ídolos en la puerta del parking. Leo, Antonela y los tres chavales llegaron apenas cinco minutos antes del inicio de la rueda de prensa en un poco llamativo Range Rover de color blanco. Allí, en la entrada, coincidieron con Puyol y Xavi, con los cuales se dio un sentido abrazo. Posteriormente, saludó de manera fría a Laporta y Yuste y con cariño al resto de sus colegas. Se respiraba mucha tensión, cuenta uno de los que observó la secuencia. El padre, Jorge Messi, no fue. Me confirman que está de viaje…

Y fue llegar al auditorio y prácticamente salir al escenario. En ausencia del ‘dircom’ del club, que le pilló de vacaciones, ejerció de maestro de ceremonias el jefe de prensa del primer equipo, José Manuel Lázaro y lo hizo con el temple y la experiencia que dan tantos años de radio a sus espaldas.

Pues eso, entró Messi y transcurrieron los 23 segundos más difíciles de su etapa en el Barça. Lloró, se limpió las lágrimas y anduvo sin sentido alguno por el escenario hasta que se acercó al micro. Entonces logró enhebrar unas cuantas palabras seguidas con un fino hilo de voz apenas indescifrable. Sin embargo, conforme avanzaba su alocución, demostró tener las ideas tan claras como cuando encara a los rivales en el terreno de juego. Enfrente suyo estaban sus colegas, su familia, el presidente, algunos directivos, Pepe Costa y su esposa, invitados por el propio jugador, y los ya citados capitanes Puyol y Xavi.

No apareció ni Coscu ni Ibai ni Shak, que la noche antes estuvieron celebrando la despedida en su casa de Castelldefels junto a Piqué, Busi y Alba. Uno de los allí presentes cuenta que una de las últimas canciones que se escuchó en el jardín de su chalet fue ‘Pepas’ del rapero puertorriqueño Farruko. La canción dice así:

Volviendo al discurso, se notó que era más sentido que preparado y se notó también que se mordió la lengua en más de una ocasión. Eso sí, dejó muy claro que hizo todo lo que le pidió Laporta, que realizó todo lo necesario para quedarse y que no tiene nada en contra de Tebas. Citó a Laporta en tres ocasiones, pero todo el mundo interpretó que su relación ya no es aquella que tenían en la primera etapa del presidente e incluso días después de ganar las elecciones.

No obstante, lo que ayer también pudo interpretar, ver y sentir todo el barcelonismo es que sus llantos eran sentidos, que quería quedarse y que está hecho polvo.

Quizá hoy aterrice en París, pero ya nadie duda de que es uno de los nuestros y que junto a sus tres hijos catalano-argentinos volverán algún día a Barcelona. Y es que ayer Leo, a su manera, fue el puto amo del Auditori 1899.

Y este cuento se acabó

Y así acabó la historia de Leo en Barcelona. Con una nueva y sonora ovación de todos los allí presentes, a excepción de sus hijos, claro, y con una sesión de fotos con sus colegas de equipo. El homenaje tendrá que esperar. Me temo que durante un tiempo costará encontrar una fecha…

Mientras, irán surgiendo diversas versiones de lo acontecido y el presidente Joan Laporta, que anda fastidiado, tiene ante sí el reto de construir el Barça post-Messi sin un euro en la caja. Así pues, ahora tendrá que elegir entre entregarse al dinero de Tebas o a la Superliga de Florentino. Y, como dice un culé de referencia, o a partir de ahora los que gestionan el club tiran de talento, ingenio y, sobre todo, de generosidad hacia el Barça o en cuatro días seremos una Sociedad Anónima. Y encima entrando por la puerta trasera…

Un día para la historia, porque habrá un antes y un después en la historia del FC Barcelona.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *