La afición del Barça dicta sentencia con los jugadores


09/08/2021

Act. a las 19:22

CEST

Fueron 3.000 en el Joan Gamper y este domingo se multiplicarán por diez en el Camp Nou. Todavía no están todos, pero la voz del barcelonismo se empieza a sentir. Tras más de una temporada de pandemia y gradas vacías, la afición toma la palabra y muestra sus filias y sus fobias en un momento trascendental en la historia del club. La marcha del futbolista más importante de la historia azulgrana ha dejado los ánimos a flor de piel.

La ‘gent blaugrana’ anda huérfana de ídolos y es consciente de que no habrá otro como Leo Messi. No se trata de sustituirlo, eso es imposible, pero sí de ir teniendo nuevos referentes porque esto es fútbol y hay que agarrarse a lo que se pueda. Si un nombre se está ganando a toda velocidad un huequecito en el corazón de los aficionados azulgranas, éste es Memphis Depay.

Entregados a Memphis, ilusionados con Ansu

Cabe decir que el delantero neerlandés está poniendo mucho de su parte. Siempre activado, sin eludir ninguna responsabilidad y con ganas de comerse el mundo. Su presencia, su marcada personalidad y un fútbol rompedor están enganchando a la afición. Recibió una sonora ovación en la presentación del equipo y solo empezar el choque ante la Juve marcó un gol que puso a la grada de pie. Si nada se estropea, será el nuevo ídolo.

También hay muchas ganas de ver de nuevo sobre el césped al talentoso Ansu Fati. Su inoportuna lesión a principios de la temporada pasada tras irrumpir con inusitada fuerza dejó a la grada con ganas de más. Se llevó junto a Memphis y Ter Stegen la ovación más grande del Estadi Johan Cruyff. Significativo.

La grada ‘empuja’ a Umtiti hacia la salida

Seaa justo o no, la afición dictó sentencia y la tomó especialmente con un futbolista. Samuel Umtiti fue quien pagó los platos rotos de la salida de Leo, de sobras es conocido que no quiere salir y que su ficha es alta. El futbolista, como contó SPORT, se siente más fuerte que nunca y así lo corroboran sus datos de rendimiento físico, pero la gente se ha hartado. De no haber sido por la intermediación de Piqué, hubiera sido insoportable escuchar silbidos en cada una de sus acciones.

Precisamente, los capitanes no tuvieron que pasar un mal trago.Hubo comprensión, igual que con Griezmann, más cuando empezaron a jugar que cuando se les nombró por megafonía. Al final, el gran señalado fuer Umtiti y también Pjanic, pero el bosnio no jugó, así que solo hubo reacción cuando el speaker le presentó. Pero ni de lejos el nivel de decibelios que con Big Sam. Tendrá algo, o mucho que ver, que Pjanic sí tenga muy claro que debe salir.

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