Todo lo que Memphis ofrece a Koeman

26/07/2021 a las 07:10

CEST

Ronald Koeman puso varios nombres encima de la mesa nada más aterrizar en Barcelona, pero solo uno de ellos lo escribió en mayúsculas y lo subrayó con un rotulador fluorescente: Memphis Depay. El técnico pidió al club un esfuerzo para firmar al delantero del Olympique de Lyon y el club correspondió a su entrenador llegando a un acuerdo con el OL, al que estaba dispuesto a pagar cinco millones fijos más otros diez en variables. Corría el mes de octubre de 2020 y el futbolista también había dado el sí. Solo quedaba el trámite de inscribirlo en LaLiga, pero fue imposible. La patronal bloqueó la operación poroque el Barça había superado el límite salarial permitido. Tocaba esperar casi un año. Demasiado tiempo.

Otra vez la tozudez de Koeman fue decisiva porque mantuvo contacto regular con el jugador, al que prometió que el Barça no se echaría atrás este verano, como así ha sido. Memphis también mantuvo su compromiso y el pasado sábado debutó con la camiseta blaugrana en el amistoso ante el Girona, mostrando ya muchas de las cosas por las que Ronald insistió tanto en su fichaje. El propio técnico le describía así poco antes de que la operación se torciera en el primer intento: “Es un jugador excelente. Puede jugar como delantero, pero también hace un gran trabajo como extremo izquierdo. Tiene fuerza, aguanta bien la pelota, gana sus duelos y tiene un rendimiento alto”.

Su área de influencia

Una de las incógnitas respecto a Depay es la posición que ocupará en el esquema del Barça. Ante el Girona se situó como delantero, algo escorado a la banda izquierda, pero con absoluta libertad de movimientos, como se vio nada más pisar el césped en el tramo final del primer tiempo, cuando dejó clavado a su defensor con un recorte por banda derecha. Tras el descanso ofreció un recital de recursos: controles, desmarques al espacio, regates, visión de juego y todo ello completado con verticalidad, siempre buscando el camino más corto hacia el gol. Así, en un 4-3-3, lo más normal sería que el holandés se situara como delantero centro o arrancara por la banda izquierda, siempre cerca del área rival. Su versatilidad ofrece a Koeman nuevos recursos ofensivos respecto a la pasada temporada. En ese sentido, jugando al lado del Kun Agüero su posición apunta hacia la izquierda del ataque, mientras que la presencia de extremos como Dembélé o Ansu (ambos lesionados) le permitiría jugar más centrado. En cambio, en un sistema con tres centrales y dos carrileros, Memphis tiene todos los números para ser la clara referencia en punta del equipo. Lo mismo que en un hipotético 4-2-3-1.

La conexión con Messi

Como ocurre con cualquier nuevo fichaje que debe encajar en el ecosistema blaugrana, será clave su adaptación al fútbol de Leo Messi, en quien reside el mando del juego de ataque del Barça. Depay, uno de los líderes de la selección holandesa y clara referencia en su etapa en el OL, deberá entender que ese rol es propiedad del argentino, cuya libertad es total.

Entender sus movimientos e involucrarse con él es imprescindible para crecer en el equipo. Memphis tiene tendencia a bajar de forma regular para conectar el centro del campo con la delantera, pero deberá saber cuándo y cómo hacerlo. Ese es uno de los cometidos que tiene Koeman en el apoyo que deberá dar a su compatriota para explotar todas sus virtudes.

Creatividad e imaginación

El fútbol del Barça ha sido en ocasiones demasiado previsible. La creatividad y la imaginación han sido casi propiedad exclusiva de Leo Messi, al que le han faltado socios en ese sentido. Algunos destellos de Dembélé, otros de Griezmann y un poco de Pedri y De Jong, más sólidos en otras labores. La capacidad para sorprender pasa, en gran medida, por la capacidad de los delanteros de imaginar jugadas que nadie más ve.

Con Memphis Depay, Koeman puede estar muy tranquilo porque una de sus mejores bazas es, precisamente, jugar un fútbol distinto, alejado de lo académico, características que, además, gustan mucho al Camp Nou. Queda mucho trabajo por hacer y jugar en el Barça nunca es sencillo, pero el holandés ha crecido en un fútbol muy parecido al blaugrana y llega con parte de los deberes hechos.

Carácter y ambición

El equipo también añade grandes dosis de inconformismo con Memphis, un futbolista ambicioso y con mucho carácter al que la derrota le genera frustración. Es de ese tipo de jugador capaz de echarse el equipo a la espalda en momentos complicados. Es obvio que no llega al nivel de Leo Messi en ese sentido, pero sí puede suponer ganar mentalidad ganadora asumiendo la presión de desatascar partidos. La responsabilidad suele caer siempre en el ‘10’, pero sus compañeros tendrán ahora más alternativas. 

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