No son solo los subsaharianos: jóvenes marroquíes, aunque en menor número, también se organizan para saltar la valla y entrar en España.

Estos días Melilla teme una avalancha de jóvenes del país vecino, animados por tres causas: una sentencia del Supremo de 2021 sobre “libre circulación”, el cambio del sistema de vigilancia en la frontera y la crisis galopante que vive la región de Nador.

“La sentencia de libre circulación es una esperanza para los marroquíes de esta zona que entran a Melilla y piden asilo para no ser devueltos y llegar a la Península”, asegura una autoridad local consultada por EL ESPAÑOL.

Se refiere a la sentencia del Tribunal Supremo de 2021 que dictó que las personas solicitantes de asilo tienen derecho a una libre circulación desde Melilla a la Península, un caso promovido por el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM).

“Todo ciudadano extranjero que haya solicitado una protección internacional o asilo en las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla tiene derecho a la libertad de movimiento, y a fijar su residencia en cualquier otra ciudad del territorio nacional, sin que pueda limitarse dicho derecho por la Administración por su condición de solicitante de la protección internacional, y siempre con la obligación del solicitante de comunicar a la Administración dicho cambio de domicilio”, dice el Supremo en la sentencia.

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Es la tercera vez que el Alto Tribunal español dicta una sentencia en este sentido, reiterando la jurisprudencia establecida en dos anteriores de 2020, a petición de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Ceuta y de SJM en Melilla.

En mayo de 2021 se pudo constatar el interés de los jóvenes marroquíes, incluso de menores, en huir de su país. La Gendarmería Real relajó el control fronterizo por orden de Rabat como represalia contra España por la acogida de Brahim Ghali, el secretario general del Frente Polisario. Entonces, según las cifras de la Ciudad Autónoma de Ceuta, pasaron a pie y a nado 12.000 personas, la mayoría ciudadanos del país vecino.

Alta tasa de paro

Desde Nador explican a EL ESPAÑOL que las personas que quieren acceder a Melilla “no son los que trabajaban en el comercio atípico como porteadores, sino jóvenes con pocas oportunidades”. Es otro factor que influye para que los marroquíes traten de acceder a España a toda costa.

Casi tres de cada diez (29,7%) parados en el país vecino son jóvenes, según una nota informativa del Alto Comisionado para la Planificación publicada el 12 de agosto con motivo del Día Internacional de la Juventud.

En total, Marruecos cuenta con 5,9 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años, lo que representa el 16% de la población total. Esta franja de edad tiene una tasa de desempleo del 31,8%, frente al 13,7% para las personas de 25 a 44 años y el 3,8% para las de 45 años o más.

El informe señala que el paro juvenil es un paro de larga duración. De hecho, el 70% de los jóvenes desempleados lleva un año o más en paro, y casi tres cuartas partes no han trabajado nunca (73,4%).

Por otro lado, desde Melilla, explican a EL ESPAÑOL que “se puede hacer la vista gorda porque la ciudad necesita mano de obra”. Los transfronterizos que trabajaban en las ciudades autónomas españolas no pueden entrar sin un visado especial de los consulados de Nador y Tetuán, y hasta el momento solo se han beneficiado unos centenares. Sin embargo, antes del cierre de la frontera, en 2020, eran miles los marroquíes que cruzaban diariamente para trabajar en España.

Cambios en la frontera

El rey Mohamed VI decidió esta semana darle una vuelta al cuerpo de agentes de la autoridad y trasladar a cerca de 2.000 funcionarios.

En el caso de Beni Ensar, localidad marroquí colindante con Melilla, tres de los cinco jefes de los agentes dejaron sus puestos el martes, y durante dos semanas sus plazas estarán vacantes. Eso da una oportunidad a muchos jóvenes de entrar en España. Y es que, durante ese tiempo, habrá un cierto vacío de poder.

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En ese periodo, “los más jóvenes ofrecen dinero a los soldados para que les dejen pasar, porque están viendo que no están devolviendo a los marroquíes que se van colando a Melilla”, explica una autoridad local a EL ESPAÑOL.

En el último año, grupos numerosos de magrebíes intentaron acceder por el paso del Barrio Chino con la ayuda de una escalera, por la zona comprendida entre Mariguari y Farhana y por la zona del río Farhana. Se trata de una alternativa a la entada por mar. En lo que va de año, 89 personas entraron desde Marruecos a Melilla en 17 embarcaciones o a nado.  

El último intento documentado fue la tarde del 2 de agosto. El Servicio de Impermeabilización y Vigilancia Fronteriza Marítima de la Guardia Civil avistó una embarcación deportiva, se aproximaba “a gran velocidad” hacia la costa por la zona de Horcas Coloradas. Aunque se activó el protocolo anti intrusión, “la embarcación llegó a tierra, saltando del interior 7 personas que salieron a la carrera”, informó la Delegación del Gobierno de Melilla.



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