Una chica de 22 años disfrutó con su novia y otras dos amigas en la feria de Torremolinos (Málaga) el pasado domingo. Sin embargo, a la vuelta a casa, en torno a las siete de la mañana y mientras hacían tiempo para que llegara el tren, un joven de apariencia magrebí, tras mojar a varias con una copa, empujó y dio puñetazos y patadas a la denunciante mientras permanecía inconsciente en el suelo. La víctima asegura que se trata de una agresión homófoba ya que anteriormente la llamó «marimacho.

En el momento en el que se produjo la agresión, la víctima asegura que se encontraba con su pareja agarrada de la cintura y en actitud cariñosa mientras hablaban con las demás amigas. Según Diario Sur, que cita la denuncia de la víctima, en ese momento apareció un chico joven que parecía estar borracho y le tiró la copa que llevaba, lanzando el líquido a la víctima. Entonces, ésta le dijo al agresor que tuviera cuidado con la copa, a lo que el joven le respondió: «¿Tú qué me vas a decir a mí, marimacho?», algo que repitió en varias ocasiones.

La víctima entonces le preguntó al joven si tenía algún problema, a lo que él le pidió que no se pusiera chula, al tiempo que llamó a su novia, que terminó abalanzándose sobre la agredida iniciándose una pelea entre ambas. Las amigas intentaron mediar, momento en el que el joven de apariencia magrebí aprovechó para dar un empujón a la denunciante, tirándola hacia atrás y provocando que golpeara su cabeza en un bordillo, quedando inconsciente.

Según la denuncia que cita el medio, fueron unos chicos quienes la rescataron y vieron cómo el agresor le daba puñetazos y patadas en el suelo. Tras llegar la Policía, los agresores ya habían salido corriendo, por lo que los agentes únicamente pudieron llamar a los servicios médicos para que la víctima fuera derivada al Hospital Regional de Málaga, donde fue sometida a numerosas pruebas, entre ellas un TAC. Tras recibir el alta, acudió a la comisaría de Torremolinos-Benalmádena para denunciar los hechos.

Según explica la denunciante a Diario Sur, recuerda al agresor como un joven de más o menos de su estatura (1,65), con bigote, de ojos marrones y muy delgado, con pelo negro, rapado y con mechas rubias. Además, según explica, le dio la impresión de que era magrebí.



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